sábado, 24 de noviembre de 2012

Chapter 17: Masks



-Tienes que asistir.-
-Tal vez.-
-Sé que quieres ir.-
-No lo sé.-
-¡Anda, di que si! No puedes ser tan amargada, ¿o si?-
-Quizás.- Hoy desperté de buen humor y ni siquiera las insistencias de Liam y Jess para que vaya a la fiesta de disfraces organizada por el padrastro de Harry me harán cambiar de ánimo.
-Por favor, si te quedas en casa, te convertirás en una anciana sola y desesperada como la loca de los gatos.-
-No esta mal.-
-¡Nikki!-
-¡Jessy!-
-¡Liam!-
-¡Camila! ¿A qué juegan?- Preguntó Cami integrándose a nosotros.
-A nada, intentamos convencer a Nikki para que vaya con nosotros a una fiesta de disfraces.-
-¿Por qué no vas?-
-Quizás, si tuviera ganas.-
-¡Que aburrida eres! Ya no queda ni la octava parte de la Nikki que conocí, creo que solo queda la sombra de lo que eras.- Auch, golpe bajo de mi hermano. Tomé mi cuenco de cereales y me metí a mi dormitorio, si quiero que mi buen animo perduré, debo alejarme de los chicos, si me vuelven a sacar en cara otra cosa así, no respondo de mis actos.
No me apetece ir a aquella fiesta. La formalidad y la elegancia no van conmigo, creo que esa parte de mi no ha cambiado. No soporto tanta arrogancia en un solo lugar, tanto cinismo, tanta falsedad. He vivido toda mi vida rodeada de lo mismo, conozco bien de que se trata esto, lucir el mejor vestido, mostrar el auto más caro, la joyería más fina. Tengo la suerte de vivir como quiero, lo que no me hace mejor que otras personas. Liam no entiende eso, era yo la que tenía que asistir a todas las fiestas y cenas de papá, de disfraces o simplemente de etiqueta.
Tocaron la puerta, deje el cuenco en el suelo y me tendí en la cama fingiendo dormir.
-¿Nikki?- Mi hermano abrió la puerta despacio, lo sentí sentarse a mi lado.
-No quise decir eso, ¿lo sabes?- Seguí en silencio con los ojos cerrados.
-Sé que estas despierta, eres mala actriz.-
-Y tu un mal hermano.- Mascullé entre dientes.
-No fue mi intención.-
-Pero eso es lo que piensas, no puedes negarlo, soy una aburrida sombra de lo que queda de mí.-
-Yo no...-
-Lo dijiste.-
-No enserio.-
-Entre broma y broma, siempre sale la  verdad, tú decías eso cuando eras el chico tranquilo, el hijo ejemplar.-
-No eres la única que puede cambiar.-
-Pero tienes razón.-
-No fue tu culpa.-
-¿Importa ahora?-
-Creo que no.-
-Hey, tranquilo. Solo fuiste muy cruel al decirlo.-
-Debí cerrar la boca, sé lo mucho que detestas las reuniones sociales de ese tipo.-
-Bueno, si, pero eres muy idiota para comprenderlo antes.-
-¿Disculpa?-
-Por supuesto.-
-Me llamaste idiota.-
-Como siempre.- Me rodeo con sus brazos y me desordenó el cabello.
-Sea como sea, siempre serás mi hermanita, aún cuando tengas cien años y te conviertas en una pasa gruñona y amargada.-
-Y tu siempre mi hermanote, aunque seas un anciano solo, loco y desquiciado.-
-Voy a cambiarme, Jessy y Cami quieren que las lleve...  ¡Aaah! ¿Tienes algún antifaz? No es que no tenga, solo no encuentro uno y...-
-Busca en el armario o en el sótano entre las cajas con ropa vieja.-
-Vale.-
Me levanté y fui al dormitorio de Camila, es del mismo porte que el mío, pero de color morado y mucho más ordenado.
-¿Iras?-
-No.-
-Oh, que lastima.-
-¿Ya sabes con que iras?-
-Por supuesto.- Sacó un vestido de raso lila y un antifaz a juego con el color del traje.
-Woow, de seguro Liam no se resiste a tus encantos, amiga.-
-Deja de decir eso, niña boba. Liam va con Jess.-
-Jessy va con Harry, Liam va contigo.- Le guiñé un ojo y esquivé un manotazo de la loca.
-¿Qué no te cansas de ser idiota?-
-Nop.-
-¡Eres imposible!-
-Tu también.-
-En verdad, dime como lo haces.-
-¿Hacer qué?-
-Ser tan boba con tan poco esfuerzo.-
-No lo sé, creo que nací así.-
Me escabullí de su cuarto mientras entraba Thomas para dejarle los zapatos de la fiesta.
Y ahora, a pasar una divertida noche en casa viendo la maratón de Phineas y Ferb, comiendo palomitas y chocolate, cómodamente acostada en el sofá.

De: Louis
¿Dónde estas? Creí que vendrías con Liam :( Necesitamos animar la fiesta ¡S.O.S!
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09:55 p.m

De: Nikki
I'm sorry pero no  voy :/ Los chicos y tú son especialistas haciendo desastres, hagan algo enorme!!
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09:57 p.m

Busqué entre mi ropa, algún vestido de gala ¡Perfecto! Azul vaporoso con detalles de encaje, largo hasta el suelo. Me lo regaló mamá para mi cumpleaños 16, no lo he usado nunca. Me coloqué el antifaz plateado y los zapatos de tacón.
-¿Vas a ir?-
-Creo que si.-
-Bien, entonces vamos.- Thomas se paró del escritorio de su computador y sacó las llaves de su auto del cajón. Estaba demasiado arreglado para una noche de sábado común y corriente.
-¿Sabías que cambiaría de parecer?-
-Por supuesto que sí.-
-Pero...-
-Porque eres como Magda.-
-Si, claro, como no.-
-No importa. Te ves preciosa, pequeña.-
-Gracias, ¿crees qué será fácil reconocerme?-
-No, estas irreconocible.-
-¿Eso fue un cumplido o un insulto?-
-De hecho, ambos.-
-¿Qué?-
-Deberíamos irnos, ¿no?-
-Oh, claro.-
Llegamos en veinte minutos, el lugar estaba exquisitamente decorado, antes de entrar ya me sentía fuera de lugar.
-¿Y si...?-
-No te puedes devolver ahora, tienes que entrar.-
-Creo si, no me perdí la maratón de Phineas & Ferb por nada.-
-Suerte.- Me despedí silenciosamente y entré al salón. Enorme no es la palabra adecuada para describir el lugar.
Me paseé por todos lados buscando a Lou pero no lo encontré. Como si la tierra se lo hubiera tragado.
-Hola.- Un chico vestido de negro se acercó, fingí no escucharlo, so excusa, el volumen alto de la música.
-¿Quieres bailar?- Casi grito en mi oído para que lo oyera, esta vez no me pude hacer la desentendida.
-Lo siento, no se bailar.-
-¿Qué?-
-Que no se bailar.-
-Nunca es tarde para aprender.- Me tendió la mano para que lo siguiera, caminé a su lado hasta la puerta que daba al jardín de rosas.
-Yo tampoco sé bailar.- Confesó.
-¿Entonces?-
-Solo necesitaba una excusa para hablar contigo y salir de la fiesta.- Lo miré por un segundo, esos ojos verdes y la sonrisa de niño travieso los reconocería en cualquier lado.
-Buena idea.-
-Bien, chica misteriosa, ¿te puedes quitar el antifaz?-
-Por nada del mundo. Mataría toda la magia.-
-Entonces, yo tampoco te diré quien soy.-
-¡Muero de intriga!- Comenté con sarcasmo.
-¿Al menos puedo saber tu nombre?-
-Ángela.- Mentí.
-Harry.- Se notaba extrañamente incomodo, casi fuera de lugar.
-¿Te gusta estar aquí?-
-No.-
-¿Por qué viniste?-
-Porque mamá me mataría si no asistía, mi padrastro la preparó y sería muy decepcionante que su ''hijo'' lo deje plantado.-
-Prefieres hacer feliz a los demás aunque eso te cueste tu propia felicidad. De verdad eres un mártir.-
-No es tan asi, tampoco voy a morir por venir.-
-Pero no es tu ambiente.-
-No, no lo es, prefiero estar con mis amigos.-
- Tus amigos son muchísimo mejores que los narcisistas de esta fiesta.-
-¿Cómo lo sabes?-
-Porque... Es obvio ¿no? ''Dime con quien andas y te diré quien eres''-
-¿Y qué hay de ti? También has venido, ¿Qué te trajo hasta acá?-
-No... No lo sé, supongo que curiosidad.-
-¿Curiosidad?-
-Quería saber si alguien en este lugar era diferente.-
-¿Yo lo soy?-
-Si.-
-Me alegra escucharlo.-
-Supuse que lo sabrías, si no te sientes a gusto en este ambiente es porque no eres como ellos.-
-¿Nunca has sentido desencajar? Digo, mi familia pertenece a este entorno, yo crecí aquí y... A veces pienso que es un error, no soy como los demás...-
-No eres el único, Harry. Sé lo que se siente eso, pensar todo el tiempo que estas fuera de lugar, que eres la pieza incorrecta de un eterno rompecabezas.-
-Exacto, pero ¿cómo...?-
-Soy una desadaptada, pero feliz a mi manera. Tengo unos amigos increíbles que me quieren aunque sea una completa loca, quizás porque ellos también lo son. Nos complementamos a la perfección.-
-Sé a lo que te refieres, mis amigos son asi.- ''Por supuesto cariño, hablamos de las mismas personas'', pensé.
Nos miramos por unos segundos, más que suficientes para alterar mi ritmo cardiaco y agitar mi respiración. Sin notarlo, tenía la nariz de Harry rozando la mía, provocando cosquillas en mi interior.
-¿Harry?-
-Hola Lou.-
-Hola.-
-¿Quién eres?-
-Eeeeh...-
-Su nombre es Ángela.-
-Un gusto, yo soy Louis.- Saludé a Lou intentando ahogar una carcajada. No puedo creer que me este presentando a mis amigos.
-¿Para qué me buscas?-
-Jess se pregunta dónde te metiste. No deberías jugar asi con ella, viejo.- Agregó mirando mi muñeca de repente, ¿por qué mira mi muñeca?
-No juego con nadie.-
-Como digas.-
-Espérame aquí, volveré en un segundo.-
-Ok.- Harry se fue y Louis se sentó junto a mí.
-Creí que no vendrías.-
-¿Perdón?-
-Ni finjas, bobita, sé que eres Nikki.-
-¿Cómo lo descubriste?-
-Tu pulsera de la suerte, no te la quitas nunca, no entiendo como Harry no lo ha notado.-
-En una conversación normal, no te pones a mirar las muñecas que la otra persona.-
-Al menos viniste, de verdad necesitamos hacer algo, esta fiesta apesta.-
-¿Por qué viniste?-
-¿Y perderme la oportunidad de hacer algo de bromas? Ni loco.- Dijo radiante.
-Bien, te escucho.- En respuesta, Lou me mostró dos cajas con tarántulas grandes y peludas. Entramos con cuidado sin llamar la atención. Niall miro a mi acompañante con expresión reprobatoria, Lou solo le sonrió pícaramente. Nos separamos y soltamos las arañas en los extremos del salón, solo se necesito una persona para desatar el caos: un montón de chicas salieron gritando, señoras histéricas sacudiéndose la ropa, hombres asustados tratando de no entrar en pánico y seis chicos muertos de risa: Jessy, Cami, Zayn, Liam, Harry y Niall.
Lou y yo nos juntamos en medio del desastre.
-¿Y?-
-Debemos hacerlo de nuevo.-

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